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Las zonas donde se te aplica el Reiki (donde suelen estar las manos
del practicante) pueden sentir o mucho calor o mucho frío
durante el tiempo que las manos están presentes en esa parte
del cuerpo. A veces sentirás como se tensan y relajan los
músculos en la zona afectada. Simplemente es otra forma que
tiene el cuerpo de ayudar a que fluya la energía.
Muchas
persona notan un calor o un cosquilleo en la corona de la cabeza.
Esto es debido a que la energía entra por el "chakra"
corona, el centro energético que nos conecta con la Energía
Universal.
Durante la sesión, la energía fluirá dentro
de ti, equilibrando tu sistema energético, soltando tensiones
y estrés, aliviando dolores y activando la capacidad del
cuerpo para sanarse.
Aunque Reiki es muy eficaz, no es una "cura milagrosa"
y sus efectos son acumulativos. Para realmente notar los resultados,
se recomienda una serie de tratamientos de 4 sesiones. En la mayoría
de los casos ese numero de sesiones es suficiente para solucionar
problemas de estrés, tensión, ansiedad, insomnio y
problemas emocionales. Problemas físicos a lo mejor necesitan
más, pero no necesariamente.
Generalmente, Reiki produce cambios beneficiosos a largo plazo,
por lo cuál no hace falta repetidas e interminables sesiones,
¡aunque a mucha gente les gusta tanto que lo hacen de todos
modos!
Sea cual sea tu dolencia, el efecto general de Reiki crea una sensación
de paz y tranquilidad. Te sientes en condiciones para afrontar la
vida y sus desafíos. Aumenta tu energía y tus ánimos,
dándote un punto de vista más positivo sobre la vida.
Situaciones anteriores de estrés parecen no preocuparte como
antaño.
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